Una aplicación no tiene licencia propia: la lleva el operador que hay detrás, así que el mismo control que vale para la web — permiso DGOJ, dominio .es — vale igual para su versión móvil.
Se reúnen aquí las apps para Android y iPhone, las tragaperras adaptadas a pantalla táctil y las opciones que prometen jugar con dinero real sin descarga previa ni registro completo.
Fuera de las tiendas oficiales, una APK descargada por enlace directo no pasa ningún filtro previo — ni siquiera el mínimo que aplica una tienda de aplicaciones.
